El cansancio de la las horas lentas, se refugia en la sombra fresca de tu apacible verdor, amigo hurapán, dador amoroso de nido y cobijo, para las aves, insectos y seres como el hombre, que aún sueñan bajo tus ramas.
Gracias, por tu sombra, gracias por tu infinito y amable refugio lleno de paz
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