Y así púes , el día se abandona en tu regazo,

después de su mañana ,de
su alegre y

brillante medio día,

después de la tarde y del ocaso del sol,

cansado ya porque hoy
madrugo

como siempre a su infinita
faena

de alumbrar y calentar l a
tierra.


En este entorno todo se
entrego en tus brazos:

los montes, los árboles amigos,

los pájaros las buenas
gentes que se acogen

a tus sombras, para
descansar.

Ahí estas callada ,
serena, recogiendo en ti


todo lo que duerme,
acompañada por la luna y l as
estrellas.