En lo más recóndito

de mis sueños, allí
donde todo es posible, allí donde no existe ni pasado, ni presente,

en ese camino de sueños profundos, donde lo inalcanzable

está a la mano,

camino, la larga senda que me conduce

irremediablemente, hasta ese mismo sitio, del

que no tengo ninguna referencia, del que nada conozco; un caserío pequeño,
que despierta todos

los días con el canto de los pájaros y el silbido suave de un viento, que recorre
todas sus calles empedradas.

Se repite claro el eco de las voces de unos, campesinos, que pregonan la
venta de sus cosechas

.

Me pierdo entre sus callecitas angostas, que me llevan siempre aun mismo
sitio.

No puedo salir, me quedo como en éxtasis, mirando sentada en una banca, como
de los árboles

brotan, muchas ramas y flores nuevas. Y retomo mi camino y vuelo siempre al
mismo sitio.

Algo me dice, que es ahí donde encontraré,


el pasado que no fue, el futuro, que aun no llega

y el presente que me queda.

Deseo vivir en ese caserío, recorrer una y mil veces sus callejas, donde el
tiempo, parece detenido,

en una maravillosa paz en una, primavera que no acaba.

Tartacha