Ciudadano del mundo, andariego incansable,

trovador  poeta, la verdad en tus labios y en tu alma, llevada a cada rincón en forma de canción, en cascadas de risas.

Tu voz, la apagaron los que nada sienten, aquellos para los que la vida nada vale, esos que no sienten ni padecen con el dolor de quienes como yo y muchos más tenemos el corazón destrozado, el alma desolada y la esperanza a punto de fallecer.

A Facundo le han callado la voz, pero jamás acallarán sus pensamientos que supo repartir a manos llenas como semillas, que se hospedaron y crecen en conciencias incorruptibles, de muchos que aún podemos creer, de tantos que siempre nos sorprenderemos con mirar una flor, una mariposa un árbol.

La vida de Facundo Cabral hoy la han apagado los que no toleran la verdad, los que comulgan con la suciedad, el barro y la podredumbre, cegaron su voz, su vida, pero nunca podrán acabar con un legado, que viene de años de bendecir cada pedazo de tierra donde puso sus pasos firmes, seguros y llenos de sabiduría y amor.

Estarás en mi corazón, tan vivo y edificante, tan sabio y lleno de verdad y hermosura, como cundo aún estabas con nosotros.

TARTACHA.