Yo que he sido fuerte, tolerante suave, cálida y amable, porque de otra forma no me concibo.

Yo que amo, respeto, escucho acojo, porque mi talante es así, porque aparentemente, ando sin coraza, pero es que ella no se nota casi, estoy hoy pidiendo a Dios, que me agarre de su mano y no me suelte, ante mi presagio de días abrumadores en el futuro.

Tengo ante mis ojos la perspectiva del agobio, que se quiere colar a como de lugar, sin mediar permisos, sin tener en cuanta que la intromisión es más grave que que un ataque, que un mal trato.

No soy un ser egoísta, se que tengo millones de defectos, pero se cuando algo está amenazando mi libertad, la libertad de mi familia, la paz que siempre ronda nuestras vidas, se cuando algo distinto a mi rutina, la quiere desacomodar, descomponer y manipular.

Asi que hoy te pido, por favor mi Dios todo un torrente de energía fuerte, para que mi vida y la de los míos, no se afecte, por ese agobio pesado que presiento, por esa oleada de extraño calor, que impide el buen mantenimiento de esa que ha sido hasta ahora la constante, buena onda que me ha caracterizado.

Que a sí como lo deseo para el bienestar de todos quienes me rodean, se cumpla, porque también  en este momento lo decreto.

Tartacha confusa