Ahora cuando todo calla, cuando todo transcurre, cuando todo discurre.

Ahora que tengo hecha la vida, cuando mi corazón acepta tranquilo, su estado de calma, de paz, ahora cuando los años, me han regalado madurez, crecimiento y la sensatez suficiente, para mirar desde lejos el amor que antes fue el centro de todas mis cosas, no el amor que se siente por todo eso que ahora yo amo no, no ese amor, el otro, ese que quema por dentro con llamas de verdad, ese que te hace verlo todo color de rosa o que te duele intensamente por momentos, por casi todos los momentos.

Ahora cuando yo ni lo espero, ni lo quiero, es cuando vuelve a mirarme , cuando vuelve a buscarme.

No entiendo nada, no se nada ya no soy la misma de antes, no soy la misma que quería ya hace tanto entregarlo todo sin reservas ya no, ya estoy y me siento en paz, ya no me sirve de nada que alguien venga y me diga al oído que me ama, que soy todo en su vida, que me necesita, que qué se yo.

Soy así, me siento feliz en mi pequeño gran mundo en ese que si bien caben todos esos a quienes amo, todos esos  por quienes siento gran afecto, todos esos, por quien se que daría mucho, mucho ya no hay espacio para el amor, para el tipo de amor que en otros tiempos era motivo de dicha, ese que no tenía límites  y se dejaba estar inundándome toda.

Ahora no amor, por favor, ya no, no puedo prometerte nada, no me llagan vibraciones nuevas, de esas que tu dices que sientes, déjame estar así como estoy ahora, no llenes mis días de una inquietud que ya no quiero, no trates de despertar algo que se quedó dormido en lo más profundo de mi desde hace ya tiempo.

Tartacha asediada.